
Las tutorías son una situación extraña. Te adentras en el territorio del profesor, en uno de esos pasillos llenos de despachos, es como si entrases a su segunda casa allí en la Uc3m, ves sus libros, su diploma de superdoctormegaimportante, sus fotos y demás.
Te das cuenta de que, en distancias cortas, cambia tu perspectiva del profesor. Se han dado casos de profes horribles dando clase, pero que luego en las tutorías te sorprenden, y viceversa.
Aún recuerdo, cuando era un novatillo, recién llegado a esta nuestra universidad, y fui a mi primera tutoría, solo ante el peligro. Durante el desarrollo de ella, el profesor me dijo "Vete pensando este ejercicio, que voy a lavarme los dientes", cogió su cepillo y se fue.
Me quedé en el despacho, solo y con cara de WTF!?. Esa experiencia me marcó, en cuanto a higiene bucodental se refiere.
Al finalizar la tutoría pueden ocurrir dos cosas: que hayas aprendido algo, o que hayas aprendido que no has estudiado una mierda y que estas jodido.
Para acabar el post, una alusión al tema de hoy, en esta gran serie de animación: